LA VARIEDAD CLIMÁTICA DE ESPAÑA.

 

1.- FACTORES CONDICIONANTES DE LA DIVERSIDAD CLIMÁTICA.

 1.1 Factores generales derivados de la situación de España.

La acusada variedad climática de España es consecuencia de una serie de factores tanto de orden general, derivados de la posición de España, como de carácter específico, derivados de la forma y el relieve peninsular. La latitud es considerada como un factor de primer orden: España se sitúa entre los 36º y los 44º N de la zona templada lo que determina la existencia de fuertes variaciones estacionales (dos solsticiales muy marcadas –verano e invierno- y otras dos equinocciales –primavera y otoño- más cortas y de transición. Canarias, bajo la influencia tropical, tiene un régimen de estaciones muy poco marcado.

Por otra parte, la situación dela Península Ibérica, en  una posición avanzada entre dos continentes (Europa y África) y entre dos mares (Mediterráneo y océano Atlántico) y en la zona de intercambio entre la atmósfera polar y la tropical convierten a ésta en una encrucijada de situaciones. Así las horas de sol (1900  frente a casi 3000) y las tasas de insolación presentan valores muy contrastados entre el norte cantábrico yla Costa del Sol. Por otra parte, la pluviometría anual se multiplica por 10 entre Finisterre y cabo de Gata (1500 mm frente a130 mm)

El tercer factor a tener en cuenta es de carácter termodinámico: la circulación general atmosférica en estas latitudes se encuentra dirigida, en altura,  por la corriente en chorro (jet stream) que es una corriente de viento de estructura tubular, de dirección oeste-este y que determina el tiempo según las variaciones estacionales y las variaciones de velocidad de la corriente (150 Km/h ). Cuando la corriente pierde velocidad produce ondulaciones de tal manera que el aire polar penetra muy al sur y el aire tropical lo hace muy al norte originando una gran variabilidad al tiempo en la zona templada (donde nos encontramos). El chorro, por otra parte, cambia su posición según las estaciones: se desplaza hacia el sur durante el invierno y estaciones equinocciales afectando entonces más ala Península y se mantiene muy al norte durante el verano, razón por la cual durante esta estación el tiempo es mucho más estable (salvo en la franja cantábrica).

En superficie, la situación atmosférica está dirigida por las masas de aire, los centros de acción y los frentes. Las masas de aire (con características específicas según su lugar de origen) que más afectan nuestras latitudes son: la tropical marítima (cálida y húmeda), la polar marítima (fría y húmeda), la tropical continental (muy cálida y muy seca), la polar continental (muy fría y seca) y la ártica (muy fría y húmeda). Cada una de ellas es responsable de un determinado tipo de tiempo: como no afectan por igual y con la misma frecuencia a todo el territorio nos encontramos con esa señalada variabilidad.

Con carácter general se pueden señalar como principales centros de acción los siguientes y son de origen atlántico: el anticiclón de las Azores responsable del tiempo estable (en menor medida los anticiclones de Escandinava, del continente europeo, etc.) y la depresión de Islandia y del Atlántico, responsables de tiempo inestable (en menor medida la del golfo de Génova o la del interior dela Penínsuladurante el verano).

Entre los frentes (zona de contacto entre masas de aire de características diferentes que al mezclarse producen una gran inestabilidad) el frente polar atlántico es –junto al ya señalado anticiclón de las Azores- el otro gran motor del clima: a él se asocian  familias de borrascas que barrenla Penínsulade oeste a este y origina las ¾ partes de las perturbaciones lluviosas. No se puede hablar de un frente mediterráneo (pues este mar no es fuente de masas de aire) pero sí es cierto que el carácter del mismo modifica las masas de aire reactivando, en algunos  casos, las borrascas que allí llegan.

Es justo en este ámbito mediterráneo donde más importancia cobran los fenómenos de gota fría (final del verano al invierno) producidos cuando un embolsamiento de aire frío se descuelga de la corriente principal y se estaciona sobre este mar calentado durante el verano; entonces este aire cálido, enfriado rápidamente, se inestabiliza bruscamente dando lugar a violentas precipitaciones de alta intensidad horaria.

1.-2 Factores específicos derivados del relieve y forma peninsulares.

En primer lugar, debido a la forma ancha y maciza dela Península, a sus costas rectilíneas y poco recortadas y a la disposición periférica del relieve se debe señalar que la influencia del mar es escasa lo que determina una fuerte dualidad entre las estrechas franjas litorales y el interior; en cambio, en los archipiélagos la influencia termorreguladora del océano es decisiva.

El relieve, por otra parte, juega un papel fundamental a la hora de explicar el complejo panorama climático de España. Su carácter perimetral (exceptuandola Depresión del Guadalquivir) tiene importantes repercusiones:

–          la influencia marina, además de las estrechas franjas litorales, sólo penetra por la depresión Bética.

–          La dirección oeste-este de los principales sistemas montañosos favorece la circulación del oeste y explica que las precipitaciones disminuyan hacia el oriente.

–          Las grandes cuencas encerradas por montañas y por el efecto orográfico de las precipitaciones tienen precipitaciones escasas y nieblas frecuentes (por el estancamiento del aire: en Zaragoza, por ejemplo, la niebla es el meteoro más importante).

–          Además de precipitaciones orográficas (mayores en las zonas de barlovento que a sotavento o sombras pluviométricas)  la altitud produce un descenso de las temperaturas (gradiente térmico o vertical de temperatura: a razón de 0’6 º por cada 100 mde altitud).

–          Finalmente, la diferente orientación de las vertientes montañosas provoca acusadas diferencias entre las solanas( orientadas al sur) y las umbrías ( orientadas al norte).

El resultado final de la combinación de estos factores es la gran variedad de tipos y subtipos climáticos y microclimas de España.

2.- LA DIVERSIDAD CLIMÁTICA DE ESPAÑA.

 Temperaturas, precipitaciones y aridez –junto a insolación, nubosidad, evapotranspiración…– son los elementos,  que combinados,  conforman

Según el total de precipitaciones anuales, en la Península Ibérica se distinguen tres zonas: los dominios climáticos.

  • Iberia húmeda: (por encima de los 800 mm anuales). Coincide con los dominios oceánico y de montaña.
  •  Iberia seca: (con lluvias entre 300 y 800 mm anuales). Coincide con el dominio mediterráneo.
  •  Iberia semiárida (con precipitaciones inferiores a 300 mm). Se localiza en el sureste peninsular,  sombras pluviométricas del interior del valle del Ebro y este de Zamora y- fuera del territorio peninsular- en el archipiélago canario.

En cuanto a las temperaturas se pueden distinguir tres ámbitos teniendo en cuenta la oscilación térmica:

  • la zona costera, con influencias marinas, se caracteriza por la débil amplitud térmica.
  • el interior peninsular, con rasgos de continentalidad, y elevada amplitud térmica.
  • las zonas específicas de  montaña con variaciones de temperatura extremas tanto diarias como anuales.

La combinación de los elementos anteriores permite comprender la notable diversidad de climas en España, lo que permite individualizar varios conjuntos o dominios climáticos, y en todos los casos pueden diferenciarse abundantes subtipos.

2.1. El dominio atlántico.

Climas de predominio atlántico pueden ser considerados todos aquellos que, de una u otra manera, están condicionados por la influencia que ejerce este océano en toda la fachada occidental (desde el golfo de Cádiz) de la Península. Pero utilizando criterios más simplificadores se incluye sólo el llamado clima oceánico y una variante de éste, el clima suboceánico de transición a climas de interior. Se extienden por el tercio norte peninsular (excepción hecha de la alta montaña) es decir, las comunidades de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, la Navarra atlántica y diversas zonas del Pirineo  aragonés y catalán.

En estos espacios las precipitaciones son abundantes (siempre por encima de 800 mm como corresponde a la Iberia húmeda) con un total anual que se sitúa entre los 1000 – 2000 mm y repartidos regularmente en 150 o más días y con nubosidad y humedad ambiental elevadas. Hacia el interior –Orense, Pamplona, Álava- la precipitación disminuye (700-1000mm). Es este un dominio que se encuentra bajo el influjo de las borrascas que se asocian al frente polar y que barren la Península desde el O-NO. Se aprecia un máximo de invierno y un mínimo, sólo relativo, de verano sin llegar a ser ningún mes seco; durante esta estación el anticiclón de las Azores se desplaza en latitud hacia el norte obligando a desplazarse al frente polar de tal forma que éste sólo llega a rozar el extremo norte peninsular (no obstante Gijón recoge casi 1/5 parte de sus precipitaciones durante el verano). Hacia ese domino suboceánico de transición se aprecia una pequeña aridez estival que puede alcanzar los dos meses (Pamplona, Orense).

El régimen de temperaturas se caracteriza por la suavidad debido a la influencia termorreguladora del océano y del mar Cantábrico: ni cálido ni frío tal y como indica la isoterma 11º – 15º (12º de Pamplona, 13º de Gijón, 14º de Orense) y una amplitud térmica por debajo de los 12º. Los verano son frescos en la costa y algo más cálidos hacia el interior (Navarra, Orense) y los inviernos suaves con medias para enero entre los 6º -10º, más frescos hacia el interior al disminuir la influencia marítima. En el interior (Álava, Pamplona, Orense) la amplitud térmica es, lógicamente, mayor (hasta 15º).

2.2. El clima de montaña.

Comprende aquellos territorios situados por encima de los 1000-1500 m de altitud aunque estos límites tengan un significado bien distinto en la montaña septentrional y en la meridional. Además conviene distinguir también entre la montaña y la alta montaña espacio éste donde las estaciones quedan reducidas a dos: un invierno frío y un verano corto.

Es el frío intenso y duradero el rasgo que mejor define estos espacios; el gradiente térmico que introduce la altitud llega a hacer extremas muchas de las condiciones de la media y la alta montaña. La isoterma anual es siempre inferior a 10º con veranos frescos (medias estivales no superiores a 20º) e inviernos fríos y duraderos (con uno o varios meses con medias en torno a 0º o por debajo de este valor en la montaña cántabro-pirenaica); no tanto en la montaña mediterránea con medias para enero cerca de los 5º). En consecuencia, una buena parte de las precipitaciones son de nieve aunque a partir de altitudes bien distintas según montañas ( no deja de ser llamativo el nombre de Sierra Nevada para una montaña tan meridional ). Incluso la nieve permanece en abrigos de umbría (neveros) durante todo el año.

El otro rasgo es el aumento de la precipitación respecto a los espacios circundantes en virtud de las lluvias orográficas. Así las precipitaciones, por norma general, superan los 1000 mm anuales aunque con umbrales muy dispares en base a la localización y la exposición de las vertientes. Como norma general las montañas son más húmedas cuanto más al norte, pero con excepciones llamativas como algunos enclaves de las Béticas (Grazalema, Sierra Bermeja) o el entronque de las Béticas con el Sistema Ibérico (Segura, Cazorla). También en algunos enclaves de la Ibérica o de las Catalánides se benefician de perturbaciones de origen mediterráneo con precipitaciones por encima de los 1000 mm. Y algunas sierras del interior –por lo general más secas- se ven regadas por advecciones atlánticas del SO (Gata, Gredos). Por lo señalado –aunque sea mucho más complicado- podríamos distinguir la montaña fresca-húmeda septentrional , la fría-seca del   interior y la más cálida meridional.

2.3. El dominio mediterráneo con rasgos climáticos difernciados.

Es el dominio que ocupa el área más extensa: todo el territorio peninsular al sur del domino oceánico, el archipiélago balear y los enclaves de Ceuta y Melilla. El enorme recorrido de este dominio origina una amplia gama de subtipos.

Una de las características que más llama la atención es la escasez de precipitaciones pues son siempre escasas ( por debajo de 700-800mm como corresponde al ámbito de la España seca, donde se enmarca) e irregularmente distribuidas tanto intermensual (de unos meses respecto a otros) como interanualmente (de unos años respecto a otros) siendo la sequía del verano (aridez estival) sus rasgo más característico. Las isoyetas más comunes están entre 400-500 mm y los umbrales de menor precipitación (menos de 300mm) se sitúan en sombras pluviométricas del Ebro y, sobre todo, del SE peninsular.

La posición durante el verano del anticiclón de las Azores y el desplazamiento hacia el norte de las borrascas asociadas al frente polar explican la persistencia del tiempo de verano y la escasez de precipitaciones Las advecciones de aire sahariano (tropical continental) muy cálido y seco con olas de calor asociadas –que afectan, sobre todo, a la mitad sur- intensifican ese periodo árido. Las lluvias son mayormente equinocciales, de primavera y otoño, cuando el anticiclón de las Azores se desplaza hacia el sur y con ello permite un recorrido más meridional al frente polar y a las borrascas atlánticas a él asociadas. Rasgo característico de las zonas litorales es la presencia de fenómenos de gota fría desde final del verano a principios de invierno.

Los mismos contrastes se pueden observar en el régimen de temperaturas con isotermas anuales dispares  (desde los 18º del litoral andaluza los 11º de las altas tierras castellanas); temperaturas anuales  que como rasgo general descienden de norte a sur y del litoral hacia el interior. De acuerdo con la variación que experimentan precipitaciones y temperaturas se distinguen –grosso modo– estos subtipos:

a.- mediterráneo interior con rasgos de continentalidad  o mediterráneo continentalizado, comprende, a grandes rasgos, el interior peninsular excepto algunas sombras pluviométricas próximas a los subtipos áridos.
El rasgo más llamativo es la ausencia de influencias marítimas debido a la disposición periférica de las cordilleras y, en muchos casos, la elevada altitud media de las tierras por las que se extiende. En consecuencia presenta valores altos para el verano y bajos para el invierno aunque con matices debido a las numerosas particularidades de un dominio tan extenso. Así se presentan amplitudes térmicas muy acusadas, por encima de 15º y en muchos casos por encima de 20º. El régimen de precipitaciones también presenta diferencias notables (300-800 mm) pero con notas comunes: la sequía estival (de apenas 2 meses en el subtipo freco-frío de las altas tierras del Duero a más de 4 meses de duración en Extremadura e interior del valle del Guadalquivir), la irregularidad estacional,  y la irregularidad interanual. Los contrastes pluviométricos se deben a la frecuencia de las borrascas atlánticas que afectan más al oeste y al suroeste (cuando penetran desde el golfo de Cádiz). La riqueza de matices de este subtipo podría dar lugar a individualizar otros de escala más reducida: el fresco-frío de la submeseta norte y altas parameras de Cuenca y Teruel, el de acusados contrastes térmicos de la submeseta sur y el de veranos cálidos, aridez pronunciada e inviernos suaves de Extremadura y centro-oeste de Andalucía.

b.- mediterráneo litoral o marítimo que comprende la costa mediterránea (excepción hecha de las áreas del SE), el archipiélago balear y Ceuta y Melilla . De precipitaciones escasas, en general valores algo más bajos que el subtipo anterior (300-700 mm) y mayor irregularidad con un marcado carácter otoñal; muy dispares de unos años a otros y con frecuencia ocasionadas por la gota fría (sobre todo en octubre). La frecuencia y la fuerza de las borrascas de origen atlántico son aquí mucho menores.. Las precipitaciones son más generosas en el norte de este área. El otro rasgo llamativo es la bonanza térmica, por el efecto suavizador del Mediterráneo que deja valores menos cálidos para el verano y un invierno muy suave (mes más bajo por encima de 10º) y, en consecuencia, la oscilación térmica se modera (por debajo de 15º). La aridez estival supera los 3-4 meses y aún más hacia las áreas meridionales.


c.- mediterráneo seco subdesértico
o también estepario cálido comprende las áreas más secas del SE peninsular y algunas sombras pluviométricas (valle medio del Ebro en Aragón). La indigencia de las precipitaciones es el rasgo más característico al situarse éstas por debajo de los 300 mm. Y encuentran su mínimo peninsular en el cabo de Gata (apenas 150 mm). Así el periodo de aridez traspasa claramente los límites del estío: verano muy prolongado y ausencia de meses fríos caracteriza el régimen térmico. La explicación radica en que el área se encuentra a sotavento de las borrascas atlánticas por el efecto pantalla de la barrera de las Béticas, que también se encuentran muy lejos de los centros depresionarios mediterráneos y que son frecuentes las advecciones de aire seco y cálido de origen sahariano. En el medio Ebro la sombra pluviométrica la constituyen los Pirineos, la Costero-Catalana y el Sistema Ibérico. En el sureste peninsular nos encontramos con una isoterma anual de hasta 18º consecuencia de veranos cálidos e inviernos muy suaves

 

2.4.El clima de influencias tropicales en las islas Canarias.

Por su posición, cercanas al trópico, se sustraen al dominio de la circulación general del oeste. Sus influencias son el anticiclón de las Azores, el aire tropical marítimo y los vientos alisios que soplan desde el NE. En invierno accede aire polar del N y en verano advecciones de aire sahariano, cálido y muy seco. El efecto del océano y de la corriente marina fría de Canarias es una barrera para la entrada de aire sahariano.

El relieve insular genera además grandes contrastes por el gradiente térmico y por la oposición entre vertientes. Así las encaradas al N y al alisio húmedo son más frescas y lluviosas que las que miran al S, más cálidas y secas. Los contrastes son brutales entre las cumbres y la costa tanto en lo que se refiere a la insolación y las isotermas anuales como a la pluviometría. Así en la costa tienen hasta 3000 horas de insolación, isoterma anual de 20º, ausencia total de heladas y ningún mes frío; además una amplitud térmica 5-7º lo que nos sitúa en esas influencias tropicales y permiten hablar de un clima de eterna primavera.

La precipitación es escasa e irregular con varios meses secos y totales que oscilan entre 250-500 mm pero con registros de apenas 100 mm en abrigos de la costa S. Las precipitaciones orográficas cobran, junto con las precipitaciones horizontales e invisibles, una gran importancia sobre todo en las vertientes húmedas de barlovento (superando los 1000mm de precipitación). Así verano prolongado cálido y seco que se alterna con meses más húmedos y la ausencia de estación fría acercan  este dominio a los rasgos de carácter tropical.

LA DIVERSIDAD CLIMÁTICA DE ESPAÑA.

La acusada variedad climática de España es consecuencia de una serie de factores tanto de orden general, derivados de la posición de España, como de carácter específico, derivados de la forma y el relieve peninsular. La latitud es considerada como un factor de primer orden: España se sitúa en una posición avanzada entre dos continentes (Europa y África) y entre dos mares (Mediterráneo y océano Atlántico) y en la zona de intercambio entre la atmósfera polar y la tropical. Es por tanto una encrucijada de situaciones. Así las horas de sol y las tasas de insolación presentan valores muy contrastados entre el norte cantábrico y la Costa del Sol, por ejemplo. La pluviometría anual se multiplica por 10 entre Finisterre y cabo de Gata.

Desde el punto de vista termodinámico lo primero que se debe señalar es que la circulación general atmosférica en estas latitudes se encuentra dirigida, en altura,  por la corriente en chorro (jet stream) que es una corriente de viento de estructura tubular, de dirección oeste-este y que determina el tiempo según las variaciones estacionales y las variaciones de velocidad de la corriente. Cuando la corriente pierde velocidad produce ondulaciones de tal manera que el aire polar penetra muy al sur y el aire tropical lo hace muy al norte originando una gran variabilidad al tiempo en la zona templada (donde nos encontramos). El chorro, por otra parte, cambia su posición según las estaciones: se desplaza hacia el sur durante el invierno y estaciones equinocciales afectando entonces más a la Península y se mantiene muy al norte durante el verano, razón por la cual durante esta estación el tiempo es mucho más estable (salvo en la franja cantábrica).

En superficie, la situación atmosférica está dirigida por las masas de aire, los centros de acción y los frentes. Las masas de aire (con características específicas según su lugar de origen) que más afectan nuestras latitudes son: la tropical marítima (cálida y húmeda), la polar marítima (fría y húmeda), la tropical continental (muy cálida y muy seca), la polar continental (muy fría y seca) y la ártica (muy fría y húmeda). Cada una de ellas es responsable de un determinado tipo de tiempo: como no afectan por igual y con la misma frecuencia a todo el territorio nos encontramos con esa señalada variabilidad.

Con carácter general se pueden señalar como principales centros de acción los siguientes y son de origen atlántico: el anticiclón de las Azores responsable del tiempo estable (en menor medida los anticiclones de Escandinava, del continente europeo, etc.) y la depresión de Islandia y del Atlántico, responsables de tiempo inestable (en menor medida la del golfo de Génova o la del interior de la Península durante el verano).

Entre los frentes (zona de contacto entre masas de aire de características diferentes que al mezclarse producen una gran inestabilidad) el frente polar atlántico es –junto al ya señalado anticiclón de las Azores- el otro gran motor del clima: a él se asocian  familias de borrascas que barren la Península de oeste a este y origina las ¾ partes de las perturbaciones lluviosas. No se puede hablar de un frente mediterráneo (pues este mar no es fuente de masas de aire) pero sí es cierto que el carácter del mismo modifica las masas que allí llegan reactivando, en algunos casos, las borrascas que allí llegan.

Es justo en este ámbito mediterráneo donde más importancia cobran los fenómenos de gota fría (final del verano al invierno) producidos cuando un embolsamiento de aire frío se descuelga de la corriente principal y es estaciona sobre este mar calentado durante el verano; entonces este aire cálido, enfriado rápidamente, se inestabiliza bruscamente dando lugar a violentas precipitaciones de alta intensidad horaria.

Factores específicos como la forma y, sobre todo, el relieve peninsular configuran un panorama de gran complejidad. El relieve ejerce una influencia considerable en la temperatura pues, de una parte, ésta disminuye según la altura (gradiente térmico)  y, de otra, también se modifica según la orientación de las laderas (solana/umbría). De la misma manera altera la cuantía de las precipitaciones bien por el efecto orográfico o dependiendo de la orientación de las vertientes (barlovento/sotavento). Así pues, en general, la disposición periférica del relieve peninsular aísla al interior de España del efecto suavizador (termorregulador) del mar y extrema los rigores del frío y, además, provoca lluvias abundantes en los espacios litorales y acrecienta el carácter seco del interior.

Por todo lo expuesto se pueden señalar –aún a riesgo de simplificar- los siguientes  tipos y subtipos climáticos.

a.- el dominio atlántico: también llamado clima oceánico, se extiende por la franja cantábrica desde Galicia a la Navarra “atlántica” y diversas zonas del Pirineo aragonés y catalán. Las precipitaciones abundantes ( 1000-2000 mm) y regulares   (aunque disminuyen hacia el sur: Orense, Álava, Pamplona pueden tener 1-2 meses secos; clima suboceánico) son consecuencia de la cercanía del frente polar y las borrascas asociadas a él. Sólo un mínimo relativo de verano por el desplazamiento del anticiclón de las Azores hacia latitudes más septentrionales. De temperaturas suaves, con inviernos frescos, sin meses fríos (salvo el interior de estas regiones) y veranos suaves con isotermas no superiores a 20º  consecuencia de la presencia abundante de nubes y de la acción termorreguladora del océano.

b.- el clima de montaña se sitúa en lugares por encima de los 1000-1500 m de altitud, aunque según montañas. Como rasgo más llamativo está la intensidad y duración del invierno con varios meses con isoterma en torno o por debajo de 0º (exceptuando las montañas meridionales, con valores por encima de 0º); junto con el verano corto y fresco proporciona una isoterma anual por debajo de los 10º (y muy por debajo en la alta montaña). Las precipitaciones, buena parte en forma de nieve (sobre todo en la cantabro-pirenaica), son abundantes pues a la frecuencia de las perturbaciones y borrascas hay que sumar el efecto pantalla del relieve que proporciona precipitaciones orográficas. Con rasgos extremos se encuentra el clima de alta montaña, donde las estaciones quedan reducidas a un invierno muy largo y un verano corto y con la presencia de nieve en abrigos o neveros durante todo el año.

c.- climas de tipo mediterráneo, con tres subtipos bien diferenciados: uno interior, otro litoral y otro seco o subdesértico. Es el dominio que ocupa el área más extensa razón por la cual ofrece notables diferencias entre regiones. Como rasgos comunes se pueden señalar: precipitaciones escasas a muy escasas, irregulares que unido a veranos largos y calurosos originan una acusada aridez estival. Las isotermas de invierno en el interior, por lo general bajas, y los veranos calurosos dan una gran amplitud térmica (salvo las zonas litorales). El progresivo alejamiento de la influencia del frente polar y sus borrascas  así como la mayor influencia del anticiclón de las Azores (sobre todo en verano) explican  este régimen termopluviométrico. Las lluvias son mayormente equinocciales (de primavera u otoño, según las zonas; incluso de otoño-invierno) y extremadamente violentas e irregulares cuando se asocian a la gota fría (fachada mediterránea).

El primer subtipo, el de interior, tiene rasgos de continentalidad al estar aislado de la influencia marítima debido al arco montañoso que rodea estas tierras. En consecuencia se extreman tanto las isotermas de invierno (varios meses fríos: más fríos cuanto más al norte) como las de verano (varios meses cálidos: más cálidos cuanto más al sur). Lo mismo sucede con las precipitaciones, con un recorrido cercano a los 800 mm en el oeste y bordes montañosos y cercano a los 400mm en el esta y sombras pluviométricas del Duero o del Ebro. En consecuencia la aridez estival es muy pronunciada en el sur y el este (interior del Guadalquivir, la Mancha con 4 meses) y menor en el norte (León, Burgos con 2 meses).

El subtipo mediterráneo litoral comprende el archipiélaqgo balear y la fachada marítima, excepctuando las áreas del SE peninsular). Le define muy bien la escasez de precipitaciones (300-700 mm), muy irregulares y, sobre todo, de fuerte carácter otoñal (estadísticamente octubre es el mes más lluvioso) al estar asociadas a la gota fría. Durante el resto del año la frecuencia y la intensidad de las borrascas atlánticas son aquí escasas. El otro rasgo es la bonanza térmica, con inviernos muy suaves (enero por encima de 10º) y veranos menos caluros por el efecto marino. La aridez estival puede superar los 4 meses en sus áreas más meridionales.

El tercer subtipo –mediterráneo seco subdesértico o estepario cálido- se extiende básicamente en el SE peninsular, incluyendo áreas de Murcia y Almería. La indigencia de las precipitaciones, por debajo de los 300 mm, alcanzan su mínimo en cabo de Gata (menos de 150 mm); es éste el lugar más alejado de las borrascas de origen atlántico que con frecuencia entran por el NO y, además, el efecto barrera de Sierra Nevada produce una gran sombra pluviométrica. Si a esto se le une el fuerte calor estival (frecuencia de advecciones saharianas) se comprende el rasgo más característico del dominio: la duración del periodo de aridez de 5 a 7 meses. El suave invierno aporta la otra clave para explicar la elevada isoterma anual, en torno a los 18º.

d.- Clima de influencias tropicales de las Canarias: muy cercanas al trópico, estas islas se sustraen al dominio de la circulación de los vientos del oeste. Sus influencias son el anticiclón de las Azores, el aire tropical marítimo y los vientos alisios que soplan desde el continente y se humedecen y refrescan al atravesar la corriente oceánica de Canarias. No obstante, puntualmente llegan coladas de aire polar marítimo que traen lluvias e incluso nieve en las cumbres cuando las borrascas atlánticas se desplazan muy al sur. La otra clave de este dominio la constituye el relieve causante de fuertes contrastes de temperatura y precipitación entre las cumbres y la costa, de una parte, y entre las laderas de barlovento y sotavento respecto de los vientos alisios. Las precipitaciones –salvo en laderas bien encaradas, son escasas o muy escasas (250-500mm) con varios meses secos y aridez estival prolongada. Pero, de todos, el rasgo más llamativo es la escasa amplitud térmica de apenas 6-7º, resultado de inviernos templados y veranos calurosos (aunque menos que en el interior del Guadalquivir) lo que da al clima ese aire tropical de “eterna primavera”.

COMO REALIZAR UN COMENTARIO DE UN CLIMOGRAMA.

 

1.- Régimen pluviométrico o análisis de las precipitaciones.

 

a.- fijarse en el total anual e insertar el climograma en un dominio de la España según Lautensach:

           

España húmeda: más de 800mm: precipitaciones abundantes.

                                      más de 1200 mm: precipitac. muy abundantes (hiperhúmeda).

 

España de transición o subhúmeda: 800-600 mm precipitac. moderadas altas.

 

España seca: menos de 600 mm: 500-600 mm precipitaciones moderadas.

                                                                 300-400 m precipitaciones escasas.

 

España árida o siempre seca: menos de 300 mm precipitaciones muy escasas.

                                                           menos de 150 mm extremadamente bajas.

 

 

b.- fijarse en la distribución: si hay o no meses secos (precipitaciones iguales o por debajo de 30 mm).

 Son regulares si no hay meses secos: bastante regulares si hay uno o dos meses secos; irregulares con 3 ó más meses secos; muy irregulares con más de 6 meses secos.

 

c.- indicar si hay presencia de nieve: cuando las temperaturas se sitúan en valores medios cercanos o por debajo de 0º.

 

2.- Régimen termométrico o análisis de las temperaturas.

 

a.- fijarse en la isoterma o temperatura media anual y ponerla en relación con la isoterma de enero y la de agosto (no tienen el mismo significado los 13º de Gijón que los de Albacete).

 

Menos de 10º es baja.

Entre 10 y 12 ª es fresca.

Entre 13 y 15 es moderada.

Entre 15 y17º es cálida.

18º y más es alta.

 

b.- análisis de las máximas y de las mínimas:

veranos frescos: con temperaturas medias por debajo de 20º

veranos cálidos: con algún mes con temperaturas medias de 20-22º

veranos calurosos: con algún mes con medias por encima de 22º

 

inviernos fríos: temperaturas medías por 5º o menos.

inviernos moderados: temperatura media del mes más frío entre 6-10º.

inviernos suaves: con media del mes más frío por encima de 10º.

 

c.- análisis de la oscilación o amplitud térmica anual: hay que ponerla en relación con los dominios de costa o de interior (influencia termorreguladora del mar).

De costa:

            Es muy baja con menos de 8º.

            Es baja con valores entre 9 y 12º.

            Es moderada con valores entre 12 y 15º

            De interior:

            Elevada con valores por encima de 16º

            Muy elevada con valores por encima de 20º.

 

3.- Análisis de la aridez estival.

 

Se considera mes árido cuando la curva de las precipitaciones está por debajo de las temperaturas: el valor doble de la temperatura (2T) es igual o mayor que elo valor simple de las precipitaciones (P). Aridez= 2T ºC > P mm.

 

4.- Explicar las variaciones estacionales.

 

Como norma general hacer referencia a los factores termodinámicos en altura (corriente en chorro), en superficie (anticiclón de las Azores, borrascas asociadas al frente polar) y otros de carácter específico (relieve, continentalidad) o excepcionales (gota fría).

 

5.-Clasificación y localización geográfica del clima.

 

El análisis de las variables señaladas hasta el momento y su particular combinación nos permitirán identificar el dominio climático y el subtipo, en su caso.

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